RABDOMIÓLISIS INDUCIDA POR EL EJERCICIO

RABDOMIÓLISIS INDUCIDA POR EL EJERCICIO

La rabdomiólisis inducida por el ejercicio, una condición patofisiológica del daño de las células del músculo esquelético que puede causar insuficiencia renal aguda y en algunos casos muerte.

El aumento del nivel de Ca2 + en las células junto con la degradación funcional del sistema de señalización celular y la matriz celular han sido sugeridos como los principales mecanismos patológicos asociados con rabdomiólisis.

La aparición de rabdomiólisis se puede aparecer tanto en atletas, como en la población en general. Estudios previos han informado de que las posibles causas de rabdomiólisis se asociaron con excesivas contracciones excéntricas en alta temperatura, equilibrio anormal de electrolitos y deficiencias nutricionales, posibles defectos genéticos.

Sin embargo, los mecanismos subyacentes de la rabdomiólisis no se han establecido claramente entre los profesionales de la salud y de la medicina deportiva.

Durante el ejercicio, los factores que pueden causar rabdomiólisis incluyen la experiencia en el entrenamiento, el nivel de aptitud física, la intensidad, duración y tipos de ejercicios.

rabdomiólisis

Line y Rust (1995) informaron que rabdomiólisis inducida por el ejercicio tiende a aparecer más a menudo en personas con poca o ninguna experiencia en el ejercicio o en atletas que están menos entrenados que otros.

El ejercicio excesivo consume grandes cantidades de energía del cuerpo. Por lo tanto, el abastecimiento del cuerpo con nutrientes importantes después de completar el ejercicio, incluyendo proteínas, carbohidratos y grasas, es una práctica preferible y prudente.

Cuando los músculos están dañados, el estado catabólico puede agravar el daño. Estos cambios podrían ser disminuidos por la ingesta adecuada de nutrientes equilibrados.

Para promover la recuperación y regeneración de los músculos dañados, ingerir proteínas junto con carbohidratos es más eficaz ya que los carbohidratos mejoran la tasa de síntesis de glucógeno.

La sudoración y la contracción muscular pueden inducir un exceso de pérdida de electrolitos como resultado del ejercicio intenso. Por lo tanto, los líquidos que contienen electrolitos durante y después del ejercicio puedde que nos favorezcan.

El mantenimiento adecuado de los líquidos y nutrientes después de completar el ejercicio, podría proporcionar a los músculos dañados el combustible necesario para su recuperación y regeneración y prevenir el potencial para desarrollar rabdomiólisis.

rabdomiólisis también se sabe que se asocia con el estrés oxidativo. La ingesta adecuada de antioxidantes exógenos podría ser otra forma de prevenir la aparición de rabdomiólisis.

Como la rabdomiólisis está relacionada con el estrés oxidativo, la absorción de la coenzima Q10 puede mejorar la activación de antioxidantes endógenos tales como glutatión, superóxido dismutasa y Catalasa y, en consecuencia, reducir los niveles de CK y LDH en la sangre.

La vitamina C es un antioxidante soluble en agua puede contribuir al menos parcialmente a prevenir la insuficiencia renal y el daño morfológico a los riñones debido a la acción de la vitamina C que puede prevenir ARF inducida por rabdomiólisis.

En otro estudio, Se sugirió que rabdomiólisis podría prevenirse a través de la ingesta exógena de antioxidantes vitamina C, también reduciendo CK. Aunque a día de hoy no esta del todo claro.

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